Llueve en La reja. En La Reja, en Moreno, Buenos Aires y
toda la pampa. Igual los aynis siguen. Tozudamente, sin tanta participación
como en tiempos más soleados pero con la misma convicción de siempre. En lo de
Lalo, en lo de Karina y Fernando sin prisa y sin pausa construimos. Y en
Mainumby claro. Llueve en La Reja y en nuestros corazones también: felicidad.
Despacio se va lejos decía mi bisabuelo en su idioma natal. Ayer
hicimos zanjas, hoy llevamos materiales, mañana veremos, pero algo haremos. Y
despacito nos iremos acercando al techo. Mientras tanto con Carla pusimos un
nylon que sirvió para el desgano que tenía la lluvia. ¿Cómo ganarle a estos que
insisten en estar? Mero estar compartiendo el rato de a mates y construyendo
nuestras relaciones.
El domingo que viene volveremos nuevamente por más
entrelazamientos de nuestras voluntades y quereres.


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