

Una ventana es algo elemental en un edificio y debe tener vidrio. El vidrio será espejado para ahorrar en energía al climatizarlo. Muchos pájaros al chocar contra el vidrio van al suelo y serán víctimas de la caída, o de aplastamiento: los ojos de la ciudad no están adaptados para ver un pájaro caído y acaso desmayado por el golpe. Pero hay excepciones. Boris, un alma sensible vio algo raro en el suelo de la ciudad y se agachó a recogerlo: un colibrí. Y por las dudas lo levantó en un papelito para no pasarle su olor y que no lo rechazaran luego los suyos. Tan solo unos minutos después el colibrí se recuperó y se fue. No sabemos más de él solamente lo que el encargado del edificio aseguro: que frecuentemente allí caían pájaros víctimas de choques con los vidrios.
La mitología guaraní dice que su dios pudo nacer gracias a un colibrí que le dio agua del rocío para que no sucumbiera en sus primeros momentos.
Boris devolvió un poquito de aquel favor. ¡Gracias!
Yo creo que lo que primero se le viene a la mente a la mayoría convencional de la gente es: Y pero no evolucionan? no se dan cuenta? que criaturas estúpidas!
ResponderEliminarNo deja de sorprenderme las estupidez humana, que no hace mas que interrumpir, bloquear y despedazar el curso natural de las cosas... si se quiere, podemos sacarle la palabra natural, del medio... xq lo unico que queda de naturaleza en este relato es el trato de Boris con el colibrí