Es tradicional creer que cuando decimos “las cosas se deciden democráticamente” pensemos en votar. Y no siempre apresurarse a este paso es lo mejor. La votación es una de tantas posibilidades para lograr acuerdos y en la etapa de desarrollo de soluciones suele resultar obturadora para la búsqueda de alternativas.
Asimismo hay deciciones adonde la mayoría no implica lo mejor: no es buena solución que un equipo de futbol siga la línea de juego que prefieren seis de sus integrantes porque son once -o más ai contamos los que quedan fuera de la cancha y también son necesarios para su funcionamiento- y podría además ocurrir que quedara atrapado en una lucha de poderes y terminara no jugando a nada. Así que atenti, no zambullirse en las votaciones antes de tiempo y sin considerar sí este es el mejor modo de alcanzar acuerdos convenientes.
Jorge
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