Hace unos días, recibí un lindo problema de parte de mi querido compañero Carlos Lombardo. En su envío Carlos se preguntaba si…”nuestras decisiones son libres o siempre están condicionadas por el entorno y los preconceptos”.
Respecto de esto creo que este “problema”, tiene que ver con el concepto de libertad y no se puede resolver en cuestión de segundos.
Nuestro lenguaje, nuestro idioma, se va construyendo a partir de nuestras creencias. Y entonces hay zonas adonde parece que las palabras no alcanzan o su significado se queda chueco. Cuando en 1975 decidí no seguir estudiando electrónica, hubo algo de esto. Y claramente el concepto de libertad como lo vemos en la escuela, es uno que hay que revisar. Como el de independencia. En los últimos años la mayoría de mis “gurús” han sido biólogos. Biólogos que de algún modo se han dedicado a otras disciplinas como Gregory Bateson, Humberto Maturana y Masanobu Fukuoka. Creo que no es casual. En la naturaleza el concepto de independencia es algo extraño ya que todos los seres vivos incluyendo el sustrato que nos sostiene, que habitualmente llamamos planeta, dependemos los unos de los otros y eso se llamaría interdependencia. Pero en nuestra organización social que hoy llamamos occidente, desde hace 5000 años hemos ido construyendo la idea de que existe la posibilidad de ser independientes. Y no es que no sea cierto sino que no lo es fuera de contexto. Si la libertad se limita por la libertad de los otros, esos otros deben incluir tanto a las generaciones futuras como a los otros otros que habitan el planeta. Y sin los cuales no existiríamos. También está claro que si llevamos este pensamiento a un extremo, como no se puede no influir o no interactuar, la solución debe integrar las necesidades de todos, incluyendo la de comernos y ser comidos…
En fin, no tendremos respuestas pero acaso podamos aclarar las preguntas.
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