¡Bienvenid@!

Como encarnación de la conciencia, tenemos la posibilidad y responsabilidad de cooperar para hacer del planeta tierra un lugar de realización de la vida en todas sus manifestaciones. Esto será posible solamente a través del consenso. El momento histórico parece requerir de un salto evolutivo en la gestión de consensos, ideas y acuerdos colectivos que se sostengan al mismo tiempo sobre la elección consciente de cada individuo.


lunes, 21 de junio de 2010

Las generaciones del derroche

Las personas nacidas durante el siglo XX seremos recordadas, si es que la especie humana perdura, como las generaciones del derroche de energía. El gasto de la mayoría de las reservas de petróleo conocidas del planeta acaecida durante los últimos 100 años ha hecho posible la generación de una gran variedad de objetos tecnológicos que utilizamos sin "censura previa".
Para mis abuelos, todos ellos nacidos durante la última década del S XIX, la medida que diferenciaba a una familia con la vida difícil de las demás era tener un caballo. La fuerza de un caballo hacía posible las tareas del campo y de transporte y movimiento de materiales. Esto, obviamente, en dimensiones no muy grandes ya que un caballo no aplica a muchas hectáreas de terreno. O sea que tener instalado "un caballo de fuerza" era una potencia que hacía la vida más sencilla para una familia y la eximia de permaneder en la pobreza.
Ahora, ¿qué potencia tenemos instalada en una casa tipo?. Los electrodomesticos suman por lo general y siempre y cuando no haya equipos de aireacondicionado, alrededor de diez caballos de fuerza. Esto incluyendo la iluminación. O sea que allí ya multiplicamos por diez, en una cuenta de Argentina y sin pensar en casas demasiado lujosas. No sumo la energía de la cocina porque en la cuenta de mis abuelos ella tampoco estaba diferenciada. Si a esto que ya de por sí es bastante fuerte, le sumamos un auto chico, pasaremos enseguida a ¡sesenta caballos de fuerza!. Y nada de pensar en autos deportivos o cuatro por cuatro... O sea que cabe imaginarnos que cada vez que salimos en el auto a hacer las compras estamos en un carro con una o más manadas de animales de tiro como tractores. Aquí es donde el contraste surge con claridad: de un caballo para trabajar la tierra y transportar productos hemos pasado como aspiración a sesenta como estándar de vida con el agravante que en la mayoría de los casos no producirán nada a cambio salvo el ahorro de algunas caminatas.
Esto es posible por nuestra costumbre de utilizar sin "censura previa" recursos minerales que serán extrañados seguramente por las futuras generaciones.

2 comentarios:

  1. Soy de la generación del derroche!!!
    Hace apenas unos 10 años,viendo a mis hijos,tomé real conciencia de qué les estaba dejando de enseñanza y tuve que empezar a desandar camino. Vi que lo que me parecía natural no era tan así, lo que pasa es que muchas cosas las hemos naturalizado como por ejemplo, decir que trabajamos muchas horas para poder darles un mejor pasar y los dejamos al cuidado de otra persona y no solo eso si no que lo mandamos desde los 45 días a la guardería, a los 2 años los mandamos a estudiar inglés y danzas porque vivimos en mundo competitivo, y yo me pregunto quien lo hace competitivo?? Nos hemos olvidado que los niños niños son y debiéramos respetar sus etapas evolutivas, le robamos el asombro y la necesidad de descubrir las cosas por sí mismos.
    A partir de ahí empezo mi intento de cambio. Y en eso estoy.
    "Debemos ser el cambio que queremos ver" Gandhi
    Silvia

    ResponderEliminar
  2. Cuanta verdad en estas reflexiones! Me deja pensando en muchas cosas.

    ResponderEliminar